El recubrimiento de concreto es una de las técnicas más usada es la construcción moderna. Este proceso cuenta con las características de no ser costoso, rentable, teniendo un rango de propiedades y características llamativas; del mismo modo, sus aplicaciones son sustentables para una gran variedad de edificaciones y construcciones.

    El concreto es un material extremadamente complejo. El uso de varios tipos de concreto en construcciones se ha convertido en las propiedades químicas, físicas y mecánicas del concreto y su relación con los metales es un tema de estudios en la actualidad. 

     Las barras de acero de refuerzo (barras de refuerzo) están incrustadas en el concreto para proporcionar resistencia, y son fundamentales para la integridad y el rendimiento de la estructura a lo largo de su vida útil. Como el concreto es un material poroso, los elementos corrosivos como el agua, los iones de cloruro, el oxígeno, el dióxido de carbono y otros gases viajan a la matriz del mismo, llegando finalmente a la barra de refuerzo.

     Una vez que la concentración de estos elementos corrosivos supere el umbral de corrosión del acero, las barras de refuerzo comienzan a corroerse. A medida que las barras de refuerzo se corroen, la presión se acumula alrededor de la barra produciendo grietas, manchas y progresivamente el desprendimiento del concreto.

     Debido a que la falla de la armadura conduce a una capacidad estructural con fallas, la protección contra el área dañada prematura de la armadura es clave. Similar a la atmósfera, la barra de refuerzo galvanizada extiende la vida del acero en el concreto. Los mecanismos de corrosión en el concreto son bastantes diferentes a la exposición directa del acero a la atmósfera y uno de los factores más importantes de la misma es la concentración de cloruro.   

     Las barras de refuerzo galvanizadas pueden resistir la concentración de cloruro al menos 4 o 5 veces más que el acero negro, y permanecen inactivas a niveles de pH más bajos disminuyendo la velocidad de corrosión. Además de la mayor tolerancia al cloruro, una vez que los productos de corrosión de zinc se forman a partir de la barra de refuerzo galvanizada, son menos voluminosos que el óxido de hierro y en realidad se alejan de la barra; las partículas de zinc menos voluminosas migran desde la barra galvanizada hacia los poros de la matriz del concreto, dicha migración evita la acumulación de presión y el desprendimiento causado por las partículas de óxido de hierro. 

     La vida total del acero galvanizado se compone del tiempo que tarda el zinc en reaccionar, más el tiempo necesario para el consumo del  recubrimiento de zinc, ya que protege el acero subyacente. Solo después de que el recubrimiento se haya consumido por completo en una región de la barra, comenzará la corrosión localizada del acero. El respaldo de datos de laboratorio y los resultados de las pruebas de campo, confirman que las estructura de concreto armado expuestos a ambientes agresivos, tienen una vida útil sustancialmente más larga cuando se utiliza una barra de refuerzo galvanizada en lugar de una barra de acero sin recubrir.Para conocer más sobre el acero galvanizado y sus aplicaciones visita  http://www.gvs.cl/

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